martes, 29 de mayo de 2012

EN LA MEDIDA DE LO POSIBLE


“Luchad y puede que murais. Huid y vivireís. Un tiempo al menos. Y al morir en vuestro lecho, dentro de muchos años, ¿no estaréis dispuestos a cambiar todos los días desde hoy, por una oportunidad, solo una oportunidad de volver aquí a matar a vuestros enemigos? Puede que nos quiten la vida, pero jamás nos quitarán ¡¡LA LIBERTAD!!” (Arenga de Williams Wallace)

Ayer leí la entrevista que el ex presidente de Chile, Sr. Patricio Aylwin dio al diario El País. Fue leerla y llenarme de rabia, leerla y morderme la lengua, leerla y llorar de vergüenza e indignación. No sé cuál será la razón por la que muchos después de sentarse en algún sillón de poder pierden toda autocrítica y hasta perspectiva histórica y empiezan a creer que están sobre el bien y el mal, no por nada los antiguos romanos se encargaban de recitar al oído de los guerreros que entraban victoriosos a la ciudad “recuerda que eres mortal, recuerda que eres mortal, recuerda que eres mortal” claro, es porque tal parece que el poder obnubila.
Mucho paño hay que cortar sobre lo que pasó, lo que dicen que pasó lo que hicieron unos y otros en el gobierno de la Unidad Popular o si fue bueno o malo el gobierno, pero convengamos en que hay algunas verdades irrefutables, le guste a quien le guste y le disguste a quien le disguste:
1.- El Gobierno del Presidente Salvador Allende  Gossens fue legítima y democráticamente elegido.
2.- El Gobierno del Presidente Salvador Allende Gossens terminó abruptamente debido a un golpe de Estado.
3.- Luego del golpe de estado hubo 17 largos años de Dictadura.
Soy de las personas que creyó que habíamos ganado en el plebiscito de 1988, grité eufórica de alegría en las celebraciones del triunfo del No. Yo creí que era la manera pacífica de arreglar el problema  y a pesar de todo (ese a pesar de todo da para otro artículo) voté por Aylwin porque confiaba que los líderes de la oposición al Dictador compartían la idea de país que esperábamos y estaban en contra no solo de Pinochet, si no de todo el modelo que él representaba. Yo defendía la vía pacífica para sacar al dictador.
Aylwin con su célebre frase “En la Medida de lo Posible” comenzó a  enterrar la alegría que pensábamos había llegado, esa por la que tantos murieron, por la que tantos sufrieron, por la que a tantos se les rompió la vida.  Yo también fui de aquellas personas que defendió la frasecita pensando que era necesario un gobierno de transición, Pero uno pues oiga!!  No todos los gobiernos de la Concertación.
A medida que fue pasando el tiempo empecé a sentir una incomodidad en la que no quería reparar, porque es duro aceptar que una se ha equivocado. ¡Cuanta ingenuidad derroché en aquellos tiempos!
Cuando miro hacia atrás siento tristeza e impotencia. Los gobiernos de la Concertación gobernaron en la medida de lo posible, y eso significó tranzar todo por lo que tanto luchamos. El modelo económico, educacional, de salud, etc no tuvieron grandes cambios, al contrario, se profundizó el modelo. Crecimos económicamente, ¿crecimos? Más bien algunos (los de siempre) crecieron, y muchos se quedaron mirando. La protección social se transformó en asistencialismo puro, y empezamos a confundir caridad con justicia. Para qué hablar de la justicia en el tema de crímenes cometidos en dictadura.
Hoy miro nuestra sociedad y francamente no veo como volver atrás, el modelo neoliberal ha permeado todas nuestras actividades colectivas e individuales, y ahora sí que es difícil reformar lo establecido, porque los cambios necesarios y de justicia son absolutamente radicales, cuando podíamos no se hizo, ¿por qué?, ¿para cuidar qué?. Por temor, por cobardía, por proteger intereses personales, por evitar un nuevo golpe de estado… por la razón que sea, a la luz de la historia hoy miro el gobierno de Aylwin, su frase pusilánime “En la Medida de lo Posible” y recuerdo la arenga de William Wallace en la película Corazón Valiente. Pienso en lo perdido, en lo tranzado, en lo claudicado por gobernar en la medida de lo posible… pienso en lo violenta que es la brecha entre ricos y pobres en este país, en lo violento que es nuestro sistema educativo discriminador y clasista, en lo violento que es nuestro sistema de salud discriminador y clasista, en lo violenta que es una sociedad con valores neoliberales en los que se están criando nuestros hijos. ¡Eso sí que es violento!
Con todo, miro atrás y me digo, don Pato, ¿porqué no se quedó calladito mejor? Usted con sus declaraciones removió tremendas heridas y recuerdos de tejado de vidrio. ¿Por qué no se quedó callado?, mire que hay hartos que al mirar atrás ya no lo apoyaríamos, somos muchos los que pecamos de ingenuos, somos muchos los que estariamos dispuestos a cambiar todos los días desde hoy, por una oportunidad, solo una oportunidad de volver atrás la historia y dar la vida por no claudicar nuestros ideales. Y que nos  quiten la vida, pero que jamás nos quiten ¡¡LA LIBERTAD!!”

miércoles, 9 de mayo de 2012

El PENECENTRISMO de los Hombres


Hace tiempo, y por muchas razones me da vueltas este tema, tengo varias razones para creerlo, pero lo que me contó una amiga viene a ratificar mis absolutas sospechas, los hombres son absolutamente penecéntricos. ¿Se rié, lo duda? ¡es en serio! A continuación expongo algunas historias que fundamentan mi afirmación.
1.- Una amiga mia tiene una hija de 6 años y un hijo de 4, se separó cuando su hijito tenía 8 meses, en su departamento vive ella, su hija, su hijo y su nana, el papá de los niños está fuera del país, por lo que casi no ve a los niños y ella no tiene hermanos varones. Hace 2 semanas llevó a los niños a control con el pediatra, cuando le contó a su hijo que lo llevaría al médico se dio más o menos el siguiente diálogo:
Niño: ¿por qué tengo que ir al doctor?
Madre: porque a mi me interesa que estés sanito, entonces te llevo a control, porque te cuido y te quiero
Niño: ¿pero que me va a hacer el doctor?
Madre: te va a revisar, te va a pesar y te va a medir
Niño: ¿qué me va a medir?
Madre: la estatura, para ver cuánto estás creciendo
Niño: ah… ¿y me va a medir la cabeza?
Madre: sí, te va a medir la cabeza
Niño: ah… ¿y me va a medir los brazos?
Madre: todo mi amor, te va a revisar entero para ver que estés sanito
Niño: ah… ¿y me va a medir las piernas?
Madre: si mi amor, ya te dije que todo
Niño: ah… ¿y me va a medir el pene? Porque yo quiero tener un pene ¡bieeeeen graaaande!

Esta historia es absolutamente verídica, ¿de dónde saca un niño de 4 años que vive con puras mujeres una idea así?, ya lo dije, los hombres son penecéntricos, y es genético.
2.- Por los hombres he sabido de los jueguitos en colegios de varones en que concursan por quién tira el pipí más lejos. El que gana se siente el más viril, el más Bakan (como dicen los lolos) y obviamente que aquí participan aquellos que creen “lo tienen grande” ¿Me va a decir que eso no es ser penecéntrico? La verdad es que esta “destreza” no le traerá admiración femenina, tiran lejos su orina, pero no son capaces de achuntarle al wáter, pffffffff
3.- En Febrero transmitieron en el cable un programa en donde hablaban de un actor porno que tenía un miembro de 33 cms. Me enteré por twitter del programa porque yo estaba de vacaciones, guatita al sol. Los hombres twitteaban cosas como “ídolo”, “quién como él” y las mujeres twitteaban “que susto”, “yo saldría arrancando” y cosas por el estilo. La media diferencia en las apreciaciones ¿ve? Los hombres son Penecéntricos.
4.- ¿Se ha dado cuenta que los hombre le ponen nombre a su pene, o le dicen “el niño”? tratan a su falo como a una persona con vida propia, como a un siamés que va con ellos a todas partes, pero como a un hermano al que cuidan con esmero, al que aman e idolatran, ¡incluso le hablan! No se ría, es cierto, hablan con su pene como que éste los escuchara… (“te portaste muy bien”, “no me vayas a dejar mal”, “eres un campeón” etc) Al menos yo nunca he escuchado a una mujer con esta conducta hacia sus genitales, o por lo menos es poco frecuente.
5.- Se erige como centro en nuestra ciudad un inmenso edificio que más que edificio parece un monumento fálico, de seguro el arquitecto de esa cosa es hombre. ¿Han mirado ese edificio del señor Paulmann? En serio que me da algo de pudor saber que ya no serán la torre Entel, o el cerro San Cristobal los referentes de altura en la capital de Chile, si no un enorme, un descomunal, un exorbitante pene de concreto… ¿acaso eso no es penecentrismo puro? (dicho sea de paso, tengo la teoría que aquellos que andan por la vida construyendo estas cosas tan grandes, o se compran enormes autos, lo hacen por aminorar el complejo que les causa su verga diminuta. Saque sus propias conclusiones acerca del edificio mencionado).
Podría dar más ejemplos, pero creo que con los entregados queda de manifiesto el claro penecentrismo de los hombres, sin embargo, y aunque no es el tema de este artículo, no quiero desaprovechar la oportunidad de escribir unas líneas acerca del tamaño (punto al que los hombres le dan demasiada importancia), miren ustedes hombres que leen esto, de verdad que no sacan nada con tenerlo grande, dominar el hilo de orina, hablarle tiernamente a su miembro, construir monumentos al pene o bautizar diarios con su nombre…  si no han aprendido a usarlo sexualmente nada de eso vale la pena. Si en realidad quiere tanto a su “niño” no lo malcríe, edúquelo, no puede trabajar solo, enséñele que hay manos, boca, piernas etc. con los cuales debe hacer equipo, es parte de un cuerpo, el de usted, no es un “otro”. En serio que un hombre con un gran pene que duerme en los laureles de su dotado tamaño es tan chasco como aquel hombre de miembro pequeño que justamente por ello es tan tímido que se limitó en el aprendizaje, porque partió pensando que el tamaño es una limitante.
Que ganas de seguir hablando de esto, sin duda da para un próximo artículo (¿querrán los lectores que lo escriba?), además… uf, uf… como que me dio calor… y temo ser censurada jijiji

miércoles, 2 de mayo de 2012

¡SOCORRO! Una adolescente en mi casa


Hola, soy Marta y tengo una hija adolescente.
Escribo este artículo buscando contención  emocional entre las muchas madres que pasan por el duro trance de vivir con una hija entre 14 y 16 (aunque me han contado que el tiempo oscuro dura hasta como los 18, nooooooooooo).
No sé bien como pasó, mi niña un día me dijo buenas noches y al otro día se levantó y toda la ropa le quedaba chica… ahí empezó mi suplicio… es que a nadie le enseñan a ser madre, menos de otra mujer, menos de una que ha vivido una vida tan distinta a la de una…
Voy a tratar de explicar bien lo que me pasa, es que me siento atacada en muchos frentes, me desarma esta situación y por eso recurro a ustedes.
El primer conflicto vino cuando no estuvimos de acuerdo en algo, yo traté como siempre de explicarle como a una niña, con historias de cuando yo era chica, pero ella sin compasión alguna me dijo que no podía entenderlo porque ella no había vivido esas cosas. Balde de agua fría, me echó en cara de una vez y sin anestesia la inmensa brecha generacional, y no es de edad, es de mundos absolutamente distintos, porque claro, yo vi TV en blanco y negro, en mi infancia no había computadores ni mp3, 4 o 5 (ya ni sé en qué número van), yo escuchaba radio AM en un aparato que tenía perillas, y de lola, lo más moderno que tuve fue un personal estéreo. No existía el TV cable, por ello estaba obligada a ver los monitos animados y series que los apenas 3 canales que se veían bien desde mi TV quisieran poner y en los horarios que se les antojara. Mi generación no tomaba bebida gaseosa, a lo más los domingos, o en alguna celebración compartíamos los ¾ de litro que traía la botella de vidrio. Digo estas cosas y se me vienen a la mente mil más, todo un abismo de diferencias entre el mundo que ha vivido mi hija y el que viví yo, claro, difícil entenderse cuando provenimos de mundos tan distintos, difícil empatizar así… ¿cómo entiendo a alguien que estudia y busca información en internet mientras escucha música, baja canciones, habla por MSN con 15 compañeros a la vez, actualiza su facebook, twittea y hojea su cuaderno a la vez? , a veces sospecho que mi hija es una extraterrestre, es que nadie puede ser tan múltiple… yo ocupo el computador, pero con más de 7 pestañas a la vez me tupo y si le agrego 2 conversaciones de chat al unísono ¡colapso! No, así nadie puede…
Hasta hace muy poco nosotras éramos bien compinches regaloneábamos mucho, hablábamos largamente, veíamos TV abrazaditas, etc. De repente pasó que no le gustan más las mismas películas que a mí, me pidió que no le comentara sus fotos en facebook, tiene una vida social que me cansa de solo verla entrar y salir y bueno, me cansa también en mi rol de chofer (que para eso si me necesita). Lo cierto es que ahora cuando me acerco a ella, cuando la quiero regalonear o contarle algo o preguntarle algo ella no tiene tiempo, si no está estudiando (nada que decir, ella es top en sus notas) está leyendo (se lleva horas en eso) o está ensayando una canción, o tiene ensayo con su banda, o se va a la academia de canto, o tiene junta con sus amigas del colegio, o reunión del fans club, o le está haciendo clases de Inglés al vecinito de enfrente (así se gana sus pesos) o anda organizando alguna cosa, en fin, ya lo dije, me cansa…claro que justo cuando soy yo la que está muy ocupada a ella le viene un lapsus de amor absoluto por mí, y en una suerte de regresión casi es otra vez mi niñita de antes, con absoluta ternura me busca y me abraza, me besa y le baja una locuacidad interminable, quiere conversar conmigo y yo entiendo que no puedo moverme aunque el mundo esté cayendo, porque si lo hago me enrostrará que no le doy tiempo por unos 15 días más o menos. La tiranía de los adolescentes, hablan cuando ellos quieren y hay que aprovechar esos momentos pues después vuelven al mutismo rotundo e impenetrable por tiempo impredecible en el que otra vez una se siente un estorbo.
Se acerca a mí y me amedrento, no puede ser que tenga 14, ¡yo a esa edad medía la mitad que ella! Ah no y lo peor es que cuando hablamos ella me da argumentos tan sólidos que trago saliva por orgullo pero también, tengo que decirlo, por vergüenza. ¿Cómo crestas se le hacen entender las reglas de la casa a alguien que te argumenta con tanta vehemencia y fortaleza sus posturas y decisiones? Chuta, es difícil, en un arranque de infinita creatividad se me ocurrió un día decir que a mí nadie me había preguntado si estaba de acuerdo con detenerme en la luz roja, pero por el bien común necesitamos reglas para convivir, la cama se hace miéchica y no hay discusión. (Con eso he mantenido la fiesta en paz por ahora, paso el dato por si le sirve a otra mártir que esté pasando por este trance)
Para que les cuento lo del lenguaje, no, si yo puedo aprenderme la jerga, aunque ella ría diciendo que no la sé ocupar bien, pero hoy en día las palabras no significan lo mismo y me pierdo… lo primero es tratar de entenderlos porque tal como decía la canción (que por cierto ellos no conocen) “les da pereza abrir la boca” entonces hablan todo arrastrado y hay que ponerles mucha atención, no solo eso, además le cambian el sentido a las palabras, usan de muletilla el cómo, todo es cómo, nada es en realidad, y todo es demasiado, sin la connotación de excesivo “te amo demasiado amiga” “te queda demasiado bien esa falda”
Una vez llegué a la casa y ella estaba vestida con mi jeans preferidos y mi chaleco regalón, ¡¡horroroso!!, no sólo le quedaban bien, si no que ¡¡le quedaban muuucho mejor que a mí!! No hay derecho señores y señoras, la compasión es un valor que las adolescentes no conocen, su presencia hermosa, grácil y segura es un permanente recordatorio  de que ya estoy en la mitad de la vida (tomando en cuenta de que la esperanza de vida al nacer de las chilenas es de 85) y que el mundo en que viví ya no existe.
¿Qué me acuerde de cómo era yo a esa edad? Claro que me ponía pesada y llorona, pero yo sabía que los refrigeradores no venían llenos, planchar mi blusa y jumper era mi responsabilidad y no se podía discutir eso, o sea, a mi ni se me ocurría discutir eso, no había opción y punto.
Al menos mi hija no es de pasar en fiestas, no fuma, no bebe y no me levanta la voz, y todavía me dice mami (el día que me diga “viejita” fallezco)
El asunto es que es difícil, se me hace difícil y creo que ella y todos los adolescentes son unos plomos, tiranos, y poco compasivos con sus pobres madres y padres que están confundidos con estos cambios tan repentinos y radicales. Pucha… era tan lindo cuando yo era todo para ella, cuando lo que yo decía era ley, cuando me miraba con admiración y me seguía sin necesitar explicaciones… no es el hecho de que haya descubierto que no soy perfecta, ¡es que me lo enrostra! No es tanto problema que pida le explique cada decisión pero ¿es necesario que ella contra argumente sobre todas las cosas? ¡Hay cosas que son no más y punto por la miércale! Me encanta que sea tan bella, joven y todo lo que se ponga le quede bien pero… ¿tiene que ser tan sincera y representarme la grasita que se me ve sobre la pretina del pantalón?, ¿tiene que lanzarme frases así como: mami, te queda súper, pero  te ves como corta, como que te falta cintura… ay mami, ¡pero no te enojes! Puedo soportar que hable en lenguaje ininteligible, pero que no se moleste porque no le entiendo o porque le pido que me repita lo que dijo, puedo muchas cosas, sobre todo amarla, amarla y amarla, pero que no me pida que sea su amiga, porque yo siempre seré su madre (chanfle la cuestión difícil oh!)
Gracias por leer mi catarsis, y si están pasando por lo mismo, mi más sincera solidaridad y bueno, ayudándoles a sentir, ya saben, sólo es por unos pocos años…uf

martes, 24 de abril de 2012

CHECKLIST PAREJÍSTICO




Hace poco, en casa de una amiga nos juntamos un lote bien simpático, 19 personas cuyo rango atareo estaba entre 40 y 60 años. En este grupo había solo 1  pareja casada y en primer matrimonio, 2 parejas casadas en segundas nupcias, 3 hombres separados solos, 4 parejas conviviendo tras separaciones anteriores, 2 parejas “pololeando” con más de 1 matrimonio en el pasado. En esta fauna parejística obviamente el tema que nos entretuvo fue aceptar que el ser humano es más feliz en pareja y es por ello que no importa cuántas relaciones fracasadas se acumulen, siempre seguimos intentando encontrar aquél con quién compartir nuestra vida. ¿Cómo hacer para no equivocarnos otra vez?, ¿cómo minimizar o controlar al máximo las variables de manera que le “achuntemos” ¡ahora sí! al compañero que esperamos?  El tema no es fácil, más aún cuando los años van pasando y el tiempo no tiene la misma connotación que a los 15 años… La experiencia de algo tiene que servir nos decimos, pero a veces la vulnerabilidad que nos aporta la soledad, el romanticismo que obnubila, o las hormonas que zapatean deseando que “nos toque” luego (kino acumulado le llaman algunos…) no nos permiten ver aquello que después de fracasada la relación vemos tan claramente… no éramos el uno para el otro… ¡no andábamos ni cerca!..., ¿cómo pude?..., ¡al cabo que ni quería! … ¡y con este won me fui a meter!...

Concluimos que es necesario de alguna manera objetivar la oferta y la demanda para no perder tiempo y ayudarnos a descartar de inmediato a quienes por la experiencia que nos ha dado la vida, ya sabemos nos será imposible compatibilizar, porque claro, no nos leamos la suerte entre gitanos, después de los 40 una/o ya tiene su genio, gustos y disgustos bien marcados (blanca paloma no se es), ya se tiene una idea clara de lo que se quiere y de aquello en lo que podemos tranzar y de aquello en lo que no lo haremos. Pues bien, con estos antecedentes la propuesta es que cada uno debe construir su checklist, entonces, cuando llegue esa persona que nos deslumbra y por la cual nos hace tilín el corazón, no hay que perder tiempo, puede ser la persona equivocada, ¿cómo saberlo? simple, hay que aplicar el checklist. Se recomienda entonces, cuándo usted no está emparejado y con nadie en vista, con la cabeza fría y objetiva construir dicho instrumento de ayuda. Para esto debe listar todas aquellas cosas que quisiera compartir con una pareja, o aquello que es importante para usted que posea, luego darle peso según importancia (Muy importante, medianamente importante, poco importante) y si es o no transable (y a cambio de qué). Para ayudar a los lectores, y con el único fin altruista de ayudar al amor parejístico ensayaré aquí un checklist base, el cuál usted puede modificar agregando o sacando características según su conveniencia.



CARACTERÍSTICA
NO
OBSERVACIÓN
1

¿Habla de corrido?


Si la respuesta es NO…next!!!! Si la respuesta es Sí continué con la pregunta 2
2
¿Sostiene una conversación que no sea sobre el clima por más de 15 minutos?


Si la respuesta es NO, deje este checklist y siga con el de relación casual
3
¿Pronuncia mal algunas palabras como pegasoso x pegajoso, tiosko por kiosko, haiga x haya, etc.?


Si usted también las pronuncia continúe, si usted no las pronuncia, no prosiga con esta relación, se avergonzará
4
Al conversar con ell@ ¿le da la sensación de que en el momento de intimidad, cuando se saca la ropa la va doblando?


Si la respuesta es Sí entonces despídase rapidito y NEXT!!!!! No lo siga intentando, no hay feeling sexual
5
¿Le gusta el futbol?


Aplique grado de importancia para usted (en mi caso es crítico)
6
¿Le gusta la U?


Si la respuesta es Sí de seguro esta es una buena persona, continúe con él/ella. Si la respuesta es No Obviamente next! (jejeje)
7
Si se acerca a hablarle ¿siente olor a boca no lavada? Este punto aplíquelo a todos los otros olores que atentan a la buena convivencia (ala, poto, pata, pelo, etc.)


Decida ud. si se dará el tiempo de educar al susodich@ en normas de higiene que debió haber aprendido de niño
8
¿Fuma?


Aplique criterio según la importancia que usted da a este punto.
9
¿Es mamón? (dícese de aquel/aquella espécimen que consulta todo con su mami


Si la respuesta es Sí, siga solo si usted es masoquista
10
¿Tiene Twitter?


Si usted es un vicioso del twitter y él/ella no tiene este será un gran problema. Si él/ella tiene twitter y usted no, mejor entre para que “cache” lo que es ese mundo (y pa’ qué le cuento el submundo de los DM)
11
Durante la conversación casual, ¿ríen al menos una vez en 10 minutos?


Si la respuesta es NO, olvídelo, seguir con un tont@ grave es masoquismo. Cuando la revolución hormonal se calma la risa es el mejor ingrediente para renovar la pasión
12
Va con usted a un bar, pub o restaurant  ¿deja propina?


Si la respuesta es sí continúe conociéndolo, si la respuesta es NO déjelo por cagao (entre otras cosas ya q esta actitud es la punta del iceberg de problemas mayores)

Bueno, siga usted amononando el checklist, este es sólo un ejemplo, ¡y hay tanto por incluir!! Le deseo suerte en su búsqueda, y que el/la próxim@ sea el definitivo/a.

domingo, 22 de abril de 2012

¿Qué te Pasa? ¡¡ NADA!!


Me gusta ser mujer, pero hay 3 cosas que sin duda me harían más feliz. Podrán enjuiciarme de exagerada, o de superflua, pero estas 3 cosas por pequeñas que aparentemente se vean, debido a la frecuencia con que ocurren se transforman en una tortura.
Conversando con otras mujeres, me he dado cuenta que estos problemitas no son solo míos, he llegado a pensar que, en alguna comisión en tiempo inmemoriable  (a la que ninguna mujer asistió), se acordó que eran responsabilidad nuestra estas cosillas, y eso quedó tan asumido y grabado, que llega hasta nuestros días. Pues hoy, en el año 2011 reclamo mi derecho a no estar de acuerdo, y a que ustedes hombres, esposos, compañeros, amantes, pololos, hijos o cualquiera sea su rol en nuestra vida y ustedes niñas, adolescentes, hijas que lean este escrito catártico tomen conciencia de la tortura que nos hacen pasar, y entiendan el por qué a veces se nos frunce el ceño y andamos más calladas, y cuándo nos preguntan ¿qué te pasa? respondemos NADA. Claro, el nada es un escudo para no empezar a explicar todas las veces que este problema se ha repetido, para no enrostrarles su poca sensibilidad, porque no podemos creer que tengamos que explicar algo tan pequeño y tan evidente, y porque no queremos escuchar: ¡Y por eso tan chico te enojas!
Bueno, voy a describir estas 3 cosas.

1.- El caso del rollo de papel higiénico:
Por alguna razón que no logro comprender, me sucede muchas veces que entro al baño de mi casa y OH!! no hay papel. ¿Qué hago? Voy a buscar un rollo nuevo, saco el cilindro de cartón vacío, lo boto y pongo el rollo nuevo. Para no tener este problema, hace un tiempo compré un contenedor de rollo extra, de tal manera que nadie sufriera el traumático episodio de quedarse sin papel en el momento justo de necesitarlo y pasar por la humillación de gritar por ayuda para que alguien le traiga un rollo, y estirar la mano con la puerta semi cerrada para alcanzar el esperado papel, para que nadie en mi casa pasara por la incómoda situación de depender absolutamente del otro para resolver un tema tan humano.
No se resolvió la situación, lo que sucedió fue que si a alguno (que no sea yo) se le acaba el papel en el baño, saca el rollo de repuesto, ocupa la fracción que necesita y luego lo deja sobre el estanque, ¡sobre el estanque! eso, hasta que llego a entrar al baño yo, que saco el cilindro de cartón vacío, saco el rollo de encima del estanque, lo pongo en el porta rollo, voy a buscar un rollo nuevo de repuesto y lo pongo en el contenedor, y así, vuelve a ocurrir el ciclo una y otra vez.
Entonces, algo que para mi es de Perogrullo, al parecer no lo es para el resto de mi familia. Si se les acaba el papel ¿tanto les cuesta sacar el cilindro de cartón vacío y botarlo?, cuando sacan un rollo nuevo, ¿les cuesta mucho ponerlo en su sitio, es decir en el porta rollo? y por último, si ocuparon el rollo de repuesto, ¿porqué no van por uno nuevo y llenan el contenedor de repuesto? Yo creo que hasta en esto se nota el individualismo, no se piensa en el que va a entrar al baño después…

2.-El caso del vaso de agua (o cualquier otro bebestible):
Este es un problema diario, que además aumenta en la época de verano. ¿Qué hacen los demás cuando tienen sed? Van a la cocina, sacan un vaso, lo llenan con agua, se lo llevan al lugar en donde estén (dormitorio, living, comedor, escritorio, incluso patio) beben y lo dejan allí, si al rato vuelven a tener sed, repiten la misma operación, es decir, van a la cocina, sacan un vaso (¡otro vaso!) lo llenan con agua, se lo llevan a donde estén (que de seguro ahora es otro lugar), beben y lo dejan allí, y así se repite el ciclo una y otra vez
Cuando llego de mi trabajo, cansada y la mayoría de las veces con sed voy a la cocina por un vaso y no encuentro ninguno. Me paseo por las habitaciones de la casa recopilando vasos, los llevo a la cocina, los lavo todos y recién ahí puedo servirme mi deseado vaso de agua, que por supuesto ya no sabe igual… He dicho de todas las maneras posibles que esto no corresponde, que cada uno debe llevar su vaso y lavarlo pero no hay caso, por eso ya lo hago de una vez, pero como digo, así mi vaso de agua ya no sabe igual…

3.- El caso del cuchillo:
Otro problema diario. Cuando a alguien le da hambre fuera de horario, va a la cocina por algún tentempié, un pedazo de pan, una fruta, alguna cosita que “engañe el estómago”, la fruta la pelan o pican, el pan hay que abrirlo y untarlo con mantequilla o mermelada o lo que sea. Para todas estas acciones se necesita obviamente un cuchillo, ese mismo que después de usarlo queda abandonado en el lavaplatos. Como esta acción se repite con las diferentes personas del hogar y en distintos momentos del día, ocurre que cuando yo llego de mi trabajo no sólo no tengo un vaso, si no que además me encuentro con una serie de cuchillos con mantequilla, mermelada o fruta en el lavaplatos, ¡valor!
Comprenderán entonces que como yo, muchas mujeres llegamos a casa después del trabajo cansadas, queremos tomarnos un vaso de agua vamos a la cocina y nos encontramos con el lavaplatos llenos de cuchillos sucios, buscamos un vaso y no hay ninguno, vamos al baño y no hay papel, salimos con el ceño fruncido y una mueca en los labios, entonces nos preguntan, ¿qué te pasa? y contestamos ¡¡NADA!!  pensando en el individualismo del resto de la familia… esto claro es por un rato, porque después de cambiarnos los tacos por zapatos más cómodos y comer algo revisamos tareas, acompañamos el llene de las mochilas, hacemos el almuerzo para el otro día, supervisamos el lustrado de zapatos de colegio, organizamos el día siguiente, vemos de reojo algún programa de TV mientras reparamos una basta, twitteamos, hablamos por teléfono y preparamos en la ropa que nos pondremos al otro día, vemos que se acuesten los niños, acompañamos a cada uno un rato en su pieza, los observamos como duermen, y finalmente nos vamos a acostar, leemos menos páginas de las que quisiéramos de ese libro que lleva días en el velador y empezamos a cabecear, y a dormir.
Prometo que todo lo demás lo hago con cariño, y que no me quejo de eso, pero lo haría más feliz si al llegar a casa no encontrara los cuchillos, tuviera un vaso para beber y encontrara papel en el baño.